Esta semana ha comenzado en Holanda un programa de vacunación contra el cáncer de cuello uterino. Muchachas en edad comprendida entre los 13 y 16 años son convocadas para el programa de inoculación. Las inyecciones deben ser repetidas dos veces en seis meses para que sean efectivas.
En el futuro, todas las muchachas a partir de los 12 años de edad serán vacunadas contra el cáncer de cuello uterino. El programa actual está dirigido a niñas mayores quienes, de otra manera, no podrían ser vacunadas. En septiembre serán llamadas a vacunar contra el cáncer cervical todas las niñas a partir de los 12 años de edad.
El programa de vacunación tropezó el pasado año con fuertes críticas y una publicidad negativa. Algunos científicos han puesto en duda la eficacia de la vacuna y han expresado preocupación sobre los efectos a largo plazo. Dos compañías farmacéuticas fueron acusadas en el mes de octubre de infringir las leyes holandesas contra la publicidad de fármacos.
Preocupación por la seguridad
La nueva vacuna no ha sido nunca sometida a pruebas de seguridad. El catedrático H. Chellekens comparte las reservas de muchos expertos.
"Mientras no se demuestre que la vacuna previene el cáncer, será en realidad sólo un experimento". Es una opinión que también comparte una adolescente que se encuentra en la larga fila de una de los 18 lugares de vacunación: "En realidad somos conejillos de Indias."
El Instituto Nacional de Salud Pública insiste en que las investigaciones han probado la seguridad de la vacuna, y añade que previene dos formas de virus responsables del 70% de todos los casos de cáncer cervical.
El Consejo Holandés de Salud Pública - órgano asesor independiente del gobierno holandés - recomendó el mes de marzo la introducción del programa de vacunación al ministro de Salud Pública, Ab Klink.
Entre las muchachas adolescentes y sus padres existe preocupación acerca de las inyecciones, y los rumores que circulan en Internet no hacen sino avivar sus temores. Los efectos colaterales documentados incluyen náuseas, vómitos, ansiedad, dolor de articulaciones y fiebre. El programa de inoculación fue suspendido en España a raíz de que dos niñas de Valencia sufrieran episodios de convulsiones después de ser vacunadas en febrero.
No obstante, Roel Coutinho, director general del Instituto Nacional de Salud Pública, espera que el 75% de las 380.000 niñas convocadas respondan al llamamiento. Es más, miles de padres no han querido esperar a la introducción del programa de vacunación y han preferido pagar 125 euros para proteger a sus hijas del virus del papiloma humano lo más precozmente posible.
Publicidad ilegal
El Servicio de Inspección Sanitaria llevó a cabo en octubre una redada en las oficinas de Sanofi Pasteur MSD y GlaxoSmithKline. Bajo esas empresas farmacéuticas recaía la sospecha de hacer publicidad de fármacos prescritos y de ofrecer incentivos a los médicos para promover sus productos. Ambas estrategias están prohibidas en Holanda.
Las supuestas infracciones incluyen una campaña televisiva "Madres, proteged a vuestras hijas" y la distribución de cartas a escuelas de enseñanza media recomendando la vacuna Gardasil de Sanofi.
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