Los partidarios de la energía eólica en Europa la consideran como el método más sencillo y limpio para producir energía duradera. Sus adversarios advierten que se trata de una costosa seudo solución que, además, afea el paisaje. Aún no se vislumbra el fin del debate en Europa, donde el uso de la energía eólica difiere considerablemente por país.
Con su tradición centenaria de molinos, sus abundantes vientos y sus amplios conocimientos y experiencias en la materia, Holanda parecía por excelencia ser el país que se colocaría a la vanguardia de la aplicación de la energía eólica. Sin embargo, no fue nuestro país sino Dinamarca el que asumió esta tarea.
Investigación y aplicación
La científica Linda Kamp, quien realizó una investigación sobre el tema, comprobó que este hecho guarda relación, no tanto con la imprevisible política holandesa de subsidios, sino con la aplicación de esta fuente energética. Mientras que, inicialmente, Holanda subsidiaba la investigación, Dinamarca concedía subsidios a los usuarios de molinos de viento, razón por la cual se instalaron rápidamente muchos molinos y, como consecuencia, los fabricantes desarrollaron y perfeccionaron sus conocimientos, gracias a las experiencias de los usuarios. Mientras que los holandeses se concentraban en la mesa de dibujo, los daneses se pusieron a la cabeza del mercado, y, por tanto, casi todos los molinos de viento que se han instalado en Holanda son de fabricación danesa o alemana.
Incluso en cifras absolutas, Dinamarca ocupa el tercer lugar dentro de la Unión Europea, con más de 3000 megavatios de energía eólica. Sin embargo, los adversarios de este tipo de energía, como Jim Mollet, mencionan un giro que se ha producido en Dinamarca, donde se ha detenido la instalación de molinos de viento.
Congelación de planes
Hace unos pocos años, el Gobierno conservador danés llegó a la conclusión de que la energía eólica es demasiado costosa. En combinación con su intenso consumo, los altos subsidios contribuyeron a que la electricidad en Dinamarca fuera la más costosa de Europa. En consecuencia, el ministro danés de Asuntos Económicos, Bendt Bendtsen, decidió suspender los subsidios a la instalación de molinos de viento, y congelar los planes para la construcción de tales molinos en el mar. A pesar de ello, el ministro asume que, en algunos años, la producción de energía eólica será más rentable, y no necesitará subsidios.
Mollet no comparte esta opinión, y propone dedicar todos los fondos que actualmente se emplean en energía eólica para la investigación acerca de otras fuentes duraderas. Tampoco se muestra partidario de los planes holandeses para la construcción de parques de molinos de viento en el mar. A pesar de ello, la asociación holandesa de energía eólica pronostica que, en razón de su magnitud, aproximadamente en el año 2020 estas instalaciones serán rentables.
Poco fiable
Incluso en España, donde se podría esperar más entusiasmo por la solar, se tiene mucha confianza en la energía eólica. Después de Alemania, España cuenta con la mayor cantidad de molinos de viento, y va a la cabeza en lo tocante a la instalación de nuevos molinos, pues se conceden atractivos incentivos a los agricultores españoles. Pero, advierte Jim Mollet, "el suministro de fluido eléctrico español es el menos fiable del continente".
Y, efectivamente, la falta de fiabilidad es uno de los principales problemas que afecta a la energía eólica, no sólo porque mientras no haya viento, los molinos no producen energía, sino que además, éstos deben detenerse cuando la fuerza eólica supera los 8 grados en la escala de Beaufort. Además, problemas en la red y la incapacidad de las centrales para, a corto plazo, compensar los déficits que surjan, pueden ocasionar interrupciones en el suministro de fluido eléctrico.
No obstante, ingenieros holandeses han hallado una solución para este problema y, con tal fin, proponen instalar molinos de viento sobre pólderes en el mar. Al vaciar los pólderes cuando el viento es fuerte y volver a llenarlos con agua marina, mediante generadores de energía hidráulica, cuando el viento sea reducido, la producción energética será constante. Es muy posible, y en tal caso, gracias a su experiencia en el área, Holanda aún podría llegar a ocupar la vanguardia europea en materia de energía eólica.
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