Personalidades palestinas e israelíes lanzan, a orillas del lago suizo Leman, un proyecto llamado Iniciativa de Ginebra, para solucionar el conflicto en Oriente Medio. El plan ha sido ya rechazado por el Gobierno israelí, mientras que el respaldo del presidente palestino, Yasser Arafat, es débil.
El plan ha sido ideado por el ex ministro israelí de Justicia Yosi Beilin y el ex ministro palestino de Información Yaser Abeds Rabo. Unos 400 representantes de ambos campos presenciarán la ceremonia de lanzamiento, cuyo maestro de ceremonias será el actor estadounidense Richard Dreyfuss. Los dos principales artífices del documento lo negociaron en secreto a lo largo de tres años, hasta el momento de su publicación, el pasado mes de octubre en Jordania.
Varios centenares de personalidades internacionales están invitados, entre ellos el ex presidente norteamericano Jimmy Carter, artífice de los acuerdos de Camp
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El proyecto es muy preciso: Israel evacuaría casi la totalidad de la Cisjordania y compartiría la soberanía de Jerusalén, mientras que los palestinos renunciarían al derecho de 3,8 millones de refugiados a regresar a Israel. El documento se presenta como ´complementario´ a la Hoja de ruta, iniciativa que, pese a ser apoyada oficialmente por la comunidad internacional, hasta el momento no ha tenido aplicación.
Si bien no posee carácter oficial, los observadores creen que puede convertirse en ´la llave´ capaz de desbloquear el proceso de paz, actualmente estancado, y convertirse en un obligado punto de referencia para las partes en conflicto. En la iniciativa se proponen las fronteras futuras del Estado palestino en Cisjordania, Gaza y Jerusalén, donde tendría su capital, así como las del israelí, reconocido como el "Estado del pueblo judío".
Según la propuesta, decenas de asentamientos judíos serían evacuados, entre ellos la "ciudad" de Ariel, con alrededor de 30.000 habitantes, y el de Har Jomá, entre Jerusalén y Belén, pero otros quedarían en pie. En este caso, Israel compensaría a los palestinos con otras tierras junto a la estrecha franja de Gaza. El acuerdo prevé la soberanía política de los palestinos en, entre otros, la Explanada de las mezquitas de Al Aksa y de Omar, y el monte bíblico Moriah, donde estuvieron los antiguos templos de Salomón y Herodes, según las Sagradas Escrituras y la tradición judía.
En cambio, los representantes palestinos, renuncian al ´derecho al retorno´ de los refugiados palestinos a territorio de Israel, pilar de la lucha por la independencia en que se embarcó en 1964 la Organización para la Liberación de Palestina.
Para sus organizadores, la ceremonia es una etapa más en una campaña a largo plazo para convencer a la opinión pública en Israel y en los territorios palestinos, así como a Washington. Además, tienen prevista una gira por Estados Unidos, para reunirse con dirigentes de las comunidades judía y árabe, y con el ministro norteamericano de Relaciones Exteriores, Colin Powell, una perspectiva que pone de muy mal humor al Gobierno de Ariel Sharon.
La víspera de la ceremonia de lanzamiento de la iniciativa de Ginebra, se abrió una brecha en el seno del Al Fatah, el partido del presidente palestino, Yasser Arafat. El domingo, unos doscientos manifestantes se abalanzaron sobre los delegados palestinos que se disponían a atravesar la frontera con Egipto, para impedirles que abandonaran la Franja de Gaza e iniciaran su viaje a Suiza. Los manifestantes, pertenecientes a las Fuerzas Nacionales e Islámicas, organización que reúne a los representantes de todos los movimientos palestinos, incluidos Hamás, la Yihad Islámica y Al Fatah, golpearon a los delegados y los acusaron de traición, mientras la policía palestina se vio en serias dificultades para proteger a los agredidos.
En Gaza, Ismael Hanía, líder del grupo extremista Hamás, expresó ante una audiencia de cientos de manifestantes su repudio a la nueva iniciativa, por considerar que arrebata el derecho al retorno de cientos de miles de refugiados palestinos.
La tensión aumentó también en Ramallah, donde, a lo largo del domingo, delegados de Al Fatah anunciaban que no viajarían a Ginebra hasta tanto no recibieran el visto bueno del presidente Arafat. Sólo a última hora de la tarde del lunes, Fares Qadura, diputado del Consejo Legislativo Palestino y miembro del Gabinete, uno de los promotores del Acuerdo de Ginebra, anunció que el presidente había dado su autorización. Según Qadura, miembros de la Comisión Central de Al Fatah incitan en contra de la iniciativa, a pesar de que la habían apoyado en reuniones cerradas de la Comisión. El Rais palestino no dio su autorización por escrito, pero designó a su asesor de seguridad Nacional, Yibril Rajub, para que presida la delegación palestina.
A pesar de las discusiones internas en el ámbito político palestino, la mayor parte de los palestinos se muestra favorable al acuerdo, según lo confirman los sondeos. En general, desean acabar de una vez con la ocupación y están dispuestos a hacer todo tipo de concesiones para que el Ejército israelí abandone cuanto antes los territorios ocupados. Por otro lado, los responsables palestinos que participaron en la iniciativa fueron amenazados de muerte por grupos radicales, para impedir que suscriban el documento. La semana pasada, palestinos enmascarados dispararon contra la residencia del ex ministro palestino Yasir Abed Rabbo, uno de los arquitectos clave del plan.
Por su parte, el ex ministro israelí de Justicia Yossi Beilin aseguró que la iniciativa no compromete a los gobiernos de ambos pueblos, pero advirtió que si los partidarios de la paz no actúan, nadie actuará en su lugar- " Nosotros sólo firmamos un documento con la ministra de Exteriores de Suiza, en el que se subraya que adjuntamos un acuerdo que no podemos firmar porque debe ser suscrito por los gobiernos de Israel y Palestina. El acto en Suiza es, en esencia, la inauguración de una campaña explicativa para los dos pueblos, el palestino y el israelí.
Arafat ha concedido un apoyo tácito al plan, pero éste no ha sido aceptado oficialmente ni por la Autoridad Palestina ni por Israel. Ariel Sharon ha criticado la iniciativa ginebrina por considerarla ´perjudicial y molesta´.
La iniciativa no es el texto de un acuerdo que firman dos gobiernos soberanos, sino un haz de luz que conduce a hacia la salida del túnel oscuro por el que se transita luego de tres años de Intifada. Quizás sea más un acuerdo virtual, no una paz real, que nació por la decisión de personalidades representativas de ambos pueblos, que se niegan a admitir que la guerra total es el único camino.
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