El 27 de noviembre, el Parlamento iraquí aprobó el acuerdo de seguridad firmado entre la Administración norteamericana y el Gobierno de Bagdad. La aprobación del convenio ha sido posible con el apoyo de 144 votos de los 198 legisladores presentes, de una asamblea que cuenta con 275 escaños.
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Las negociaciones entre los distintos grupos que forman el actual Gobierno iraquí se han prolongado casi un año debido a la desconfianza que sienten algunos hacia el futuro, cuando las tropas norteamericanas abandonen el país.
En el documento se establece la retirada de las tropas de las ciudades iraquíes a las bases durante el año 2009, y el abandono del país a finales del 2011, como fecha máxima. Asimismo, se anulará la inmunidad de los soldados norteamericanos, se dejará de perseguir a los miembros del partido Baaz y se abolirá el Tribunal penal que juzgó y condenó a muerte a Saddam Hussein.
Al mismo tiempo, el Legislativo iraquí ha aprobado el llamado ‘Documento de la reforma política,' que incluye una serie de exigencias y obligaciones tanto para las tropas norteamericanas como para el Gobierno iraquí. Entre otras cosas, se reclama que la transferencia del poder se haga de forma pacífica, que las autoridades velen por la democracia y la unidad del país. Otros temas son la recuperación de la soberanía, el levantamiento de las sanciones dictadas por la ONU que aún pesan sobre Iraq, la dedicación de las Fuerzas Armadas estadounidenses e iraquíes a combatir el terrorismo, el mantenimiento de la seguridad y el respeto de la ley, sin ningún tipo de intervencionismo en los asuntos internos el país, la anulación de los grupos no constitucionales, una nueva redacción de la constitución, la revisión de los expedientes que tienen que ver con los derechos humanos, la reorganización de las Fuerzas Armadas iraquíes sobre bases más sólidas y alejadas de los valores étnicos y confesionales.
El acuerdo contempla la celebración de un plebiscito popular el 30 de julio de 2009 para obtener el visto bueno del pueblo. En caso de rechazo, el pacto debe anularse o renegociarse. Además, primero debe recibir el visto bueno del Presidente de la República, el kurdo Jalal Talabani, sus dos vicepresidentes, Adil ‘Abd al-Mahdi, de la Alianza Chiíta, y Tariq al-Hashimi, del Frente de Consenso, un grupo sunita. El rechazo de cualquiera de los tres significaría que el acuerdo volverá de nuevo al Parlamento.
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Etiqueta: acuerdo de seguridad, Bagdad, chiíta, Iraq, sunita
