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La Guerra del Golfo, diez años después

InformaRN

09-08-2000

Principios justos, prácticas dudosas.
El pasado 2 de agosto se cumplieron diez años desde la invasión de Irak a Kuwait y el inicio de la guerra del Golfo. Con motivo de ese conflicto el entonces presidente de EEUU, George Bush, anunció que comenzaba un Nuevo Orden Mundial. En efecto, empezaron las intervenciones denominadas humanitarias en la soberanía de otros países,  se generaron nuevas alianzas y realineamientos entre Estados (especialmente en Oriente Medio), y se hizo evidente el liderazgo de Washington en el campo tecnológico militar. Pese a todo ello, el concepto de nuevo orden pronto desapareció del mercado político-publicitario. Una década después hay fuertes cambios en el sistema internacional en cuestiones que se manifestaron en la guerra del Golfo, como la intervención y la protección de minorías.

El 2 de agosto de 1990 Irak invadió Kuwait, alegando que por razones históricas ese territorio le pertenecía. Fue, así mismo, una medida de presión y represalia del gobierno de Sadam Husein ante la negativa de otros países del golfo Pérsico para elevar los precios del crudo. Irak necesitaba fondos para su reconstrucción después de 10 años de guerra sin victoria contra Irán. La respuesta internacional estuvo liderada por EEUU. Se instauró un régimen de sanciones y hubo negociaciones durante meses hasta que en enero de 1991 comenzó la ofensiva militar que terminó el 28 de febrero de 1991 con la rendición de Irak y su salida de Kuwait. 

Durante esos seis meses renació en el sistema internacional el debate sobre dos cuestiones: primero, la injerencia en los asuntos internos de otros Estados en caso de que hubiese una amenaza para la paz y la seguridad internacional, algo contemplado en la Carta de Naciones Unidas pero practicada hasta entonces de forma parcial. Segundo, la injerencia coercitiva en los asuntos internos para defensa de minorías afectadas por violaciones masivas de derechos humanos.

La invasión a Kuwatí fue considerada por el Consejo de Seguridad una amenaza a la paz (según el Capítulo VII), y EEUU movilizó su peso diplomático hasta obtener las resoluciones necesarias que legitimaran edificar una coalición y usar la fuerza. Por otra parte, Irak atacó a la minoría curda y esto condujo, después de terminada la guerra, a la Resolución  688 (1991) del Consejo de Seguridad para proteger a la población civil. Irak permitió el acceso, pero esta Resolución le dio, según algunos juristas, amparo legal a EEUU, Gran Bretaña y Francia para imponer una zona de interdicción aérea a las fuerza iraquíes. La Resolución 688 y su polémica aplicación coactiva es considerada actualmente como un precedente muy importante ya que estableció que la comunidad internacional puede eventualmente intervenir en un Estado con el objetivo de proteger a una población sometida a violaciones masivas de derechos humanos o genocidio.

Tanto el principio de castigar el uso de la fuerza entre Estados como el de proteger desde fuera a minorías en Estados soberanos fueron usados en la guerra del Golfo y su etapa posterior. Pero la validez moral de esos principios fue mermada por la práctica de algunos Estados. Numerosos análisis críticos consideran que EEUU y sus aliados no dieron tiempo suficiente a la diplomacia y apostaron a favor de la opción militar. A la vez, que en otros casos en que había resoluciones que obligaban a la retirada de territorios invadidos no se había puesto, ni se puso posteriormente, ningún empeño en que se cumpliesen, como en los territorios palestinos controlados por Israel o en Timor Oriental, ocupado violentamente por Indonesia.

Las medidas adoptadas en la década de los 90 hacia situaciones críticas indican que se repitió esa perversión o doble moral en el uso de los principios universales en la defensa de los derechos humanos. En las dramáticas situaciones registradas en Somalia, Haití, Bosnia, Ruanda, Albania, Sudán, Kosovo, Timor Oriental, Chechenia y Sierra Leona, entre otras, EEUU y los aliados europeos reaccionaron de forma diferente -desde librar una guerra en Kosovo hasta la más completa y cruel inhibición en Ruanda y Chechenia- pero nunca con la rapidez y el empeño usado en el Golfo.

Una década después de esa guerra y de la euforia del Programa de Paz  presentado en 1991 por el entonces secretario general de la ONU Boutros Boutros Ghali, todo se ha quedado en intervenciones limitadas en las zonas de interés geopolíticos de los grandes Estados. Ghali pretendió dotar a Naciones Unidas de un poder económico, político y eventualmente militar con el fin de actuar preventivamente. Pero como relata en sus memorias, encontró una fuerte resistencia de los Estados del Consejo de Seguridad. La secretaria de Estado de EEUU, Madelaine Albraight libró una batalla personal contra él como símbolo de la aspiración a que la ONU pudiese tener en algunos campos más poder que los Estados.

La guerra de Kosovo en 1999 mostró que el sistema multilateral está controlado por alianza de Estados y no por Naciones Unidas como encarnación del sistema multilateral. Fueron la OTAN y el G-8 quienes atacaron militar y económicamente y negociaron con Serbia durante esta guerra. Una vez establecidos los términos, se le pasó al Consejo de Seguridad de la ONU un texto que fue aprobado. Y de ahí al secretario general Kofi Annan para que gestionase la compleja misión civil de reconstruir una sociedad fracturada.

Mirando diez años atrás la guerra del Golfo marcó tres tendencias:

a) la legitimación del intervencionismo en nombre de causas justas y exigidas por las sociedades civiles globalmente,  como es la defensa de los derechos humanos de las minorías;

b) la usurpación del sistema multilateral de Naciones Unidas por parte de los Estados más fuertes, con un traspaso implícito de funciones de la ONU a la OTAN.

c) el uso de arsenales altamente sofisticados que han dividido al mundo entre quienes libran guerras sin bajas (los países miembros de la OTAN) y los que todavía  se matan más o menos cuerpo a cuerpo. Esto implica un cambio en el concepto de guerra y en eventuales enfrentamientos entre fuerzas con armas sofisticadas y otras con armas atrasadas habrá un abismo en el concepto de riesgo. Esto ya ha ocurrido con el uso de la fuerza aérea desde gran altura  en Kosovo y con la utilización de misiles de crucero lanzados desde centenares de kilómetros hacia sus blancos durante la guerra del Golfo.

En la medida que las crisis en Estados periféricos y frágiles van a continuar, los debates jurídicos, morales, políticos y militares sobre cómo reaccionar en cada caso serán intensos. En un balance global, desde el fin de la Guerra Fría y en el espacio temporal y político que media entre el Golfo y Kosovo, el sistema multilateral ha dado pasos atrás.

Etiqueta: actualidades, America Latina, derechos humanos, economia, entrevistas, europa., Holanda, internet, latinoamerica, noticias, onu, Paises Bajos, paz, politica, radio, radio nederland, unesco, unicef

Opinión de los lectores:


ANGEL THOLA, 13-11-2006 - Perù

Solo: Quiero decir que en esta guerra del golfo persico , los unicos perdedores han sido los asesinos de los estados unidos, liderados por el anticristo Bush, que ha matado a niños inocentes. Como hemos podido ver el dolor de la gente la angustia de seguir viviendo, Donde el imperialismo hace lo que se le da la gana atropellando , violando los derechos de una naciòn. Este pais ya caerà , por què es el paìs màs odiado del mundo( Pte y su gabinete). demos un poco de tiempo al tiempo. EEUU, es la torre de Babel del siglo XXI.


Fulton Quichimbo, fultonquichimbo@yahoo.es, 01-12-2005 - Ecuador

me da mucha pena quer Estados Unidos tenga que meter sus manos en cada suceso mundial que pasa , haciendolo solamente por sus intereses y por seguir siendo la potencia maxima , y seguir cogiendo de la soga en el cuello a los demas paises como el nuestro.


cele wen, 22-10-2005 - argentina

malisimo no me gusta para nada todo esto me parece una boludes total


andrea , 15-10-2005 - colombia

me parece que las guerrasson acto que se ahacen injustamente y que los niños no deben pagar los daños


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