En Argelia se ha producido un debate sobre la cuestión de si en las fotografías de pasaporte se puede llevar barba o un velo. Hay quienes opinan que se requiere una declaración de un muftí, un jurista islamita, para resolver el problema.
La Asociación Argelina de Científicos Musulmanes emitió recientemente un "fatwa", un pronunciamiento jurídico basado en las leyes islámicas, que implica que, según el Islam, las mujeres solamente pueden mostrar su cara y ninguna otra parte de su cuerpo. Sólo pueden mostrar el resto de su cuerpo a su familia directa o - en caso de necesidad - a un médico. Con ello, la Asociación se pronunció en contra de la prohibición que rige en Argelia que de llevar barba o velo en fotografías para pasaportes u otros documentos oficiales.
Esta medida se introdujo en los años noventa del siglo pasado, cuando el Gobierno argelino estaba envuelto en una lucha encarnizada con agrupaciones extremistas. Gracias a la prohibición, los extremistas no podían esconder su identidad detrás de una barba o un velo.
Carta abierta
Pero ahora que la lucha contra el extremismo se ha extenuado, surgen voces para eliminar la prohibición. Según el diario al-Shuruq, las protestas comenzaron en las ciudades Gelizan y Jidaywa. Los ciudadanos amenazaron con un boicot de las autoridades locales. Escribieron una carta abierta al primer ministro Abdelaziz Belkhadem, argumentando que la prohibición de velos y barbas en fotografías oficiales amenaza la paz y la reconciliación nacional.
La moderada Asociación de Científicos musulmanes decidió pronunciar un fatwa después de recibir cientos de protestas de hombres con barba y mujeres con velo, quienes señalaban que era su derecho constitucional decidir sobre su propio peinado y vestimenta. La Asociación, que ha desempeñado un papel importante en la resistencia contra la dominación francesa, no tiene la autoridad para pronunciar un fatwa. En Argelia sólo el Alto Consejo Islamita, pronuncia fatwas y lo hace en contadas ocasiones.
Polarización
A raíz de esta y otras cuestiones, algunos opinan que en Argelia se necesita un mufti nacional que puede pronunciar consejos religiosos. Esta figura existe en casi todos los países islámicos, pero en Argelia es un tema difícil debido a la polarización entre islamistas y seculares.
Los islamistas temen que un mufti oficial se convierta en una marioneta del Gobierno y los seculares temen que el nombramiento de un mufti ponga en peligro la separación de Estado y religión. Ninguna de las dos partes cree que un mufti puede ser neutral.
La falta de una autoridad religiosa oficial ha desembocado en que los extremistas argelinos "importen" fatwas de procedencia dudosa. El radical líder religioso Abu Qatada sostiene, por ejemplo, que los militantes musulmanes tienen el derecho de matar a ciudadanos inocentes, incluso niños, en su lucha contra el Gobierno. Actualmente Abu Qatada se encuentra encarcelado en Gran Bretaña. Londres desestimó una petición de extradición a Jordania, donde sin lugar a duda habría sido condenado a muerte.
El Gobierno argelino todavía no reaccionó acerca de la fatwa pronunciado por la Asociación de Científicos musulmanes. Sin embargo, el Gobierno de un país donde una parte de la población hace caso a los consejos de Abu Qatada, no atenuará fácilmente sus medidas de seguridad.
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