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Separación de residuos, ¿por qué no?

Robert Chesal

10-03-2009

"La separación de residuos merece la pena. En Holanda es una práctica que está bien regulada". Dave Post, empleado del municipio de Utrecht, contempla con amplia sonrisa su proyecto: la planta más moderna de separación de residuos, ubicada en un polígono industrial. Efectivamente, ese moderno parque de contenedores causa una buena impresión. La pregunta es si merece la pena o no separar los residuos.



Gran negocio
La estación separadora de residuos está situada a la sombra de una enorme chimenea de la central energética NUON y de la fábrica Douwe Egberts. Está bien cuidada, mucho mejor que la antigua calle ecológica que había en ese lugar y que era sucia, caótica y peligrosa, tanto para el personal como para los visitantes, debido a una confusa situación de tráfico. Ahora está todo bien regulado; hay espacio suficiente para una circulación segura. En relación con las nuevas normas ecológicas, bajo el asfalto se oculta un enorme depósito que recoge el escape de fluidos. Las nuevas instalaciones han costado un millón y medio de euros.

"Los residuos son un gran negocio", explica el encargado de la calle ecológica, Piet de Groot. "Antes, todo iba a parar a un montón, pero gracias al reciclaje se pueden aprovechar mejor los residuos." La madera usada se vuelve a vender en forma de vigas, o bien se procesa en las planchas de conglomerado. Lo que está fuera de toda duda es que la separación de residuos es buena para el medioambiente, pero eso de que resulte ser económicamente interesante, es más cuestionable. Depende de los materiales, de los costos de reciclaje y de la situación en el mercado.

Mercado caprichoso
La industria holandesa del papel depende del papel viejo que se recoge en las casas y empresas. Para satisfacer la necesidad de papel, habría que talar grandes extensiones de bosques si no existiera la recogida del papel viejo. El precio actual del papel es bajo, pero las tarifas irán subiendo poco a poco.

Holanda es uno de los pocos países del mundo que cuenta con un sistema de garantía para el papel viejo, financiado por el mundo empresarial. Cuando el precio en el mercado está situado por debajo de los 50 euros por tonelada, ya no merece la pena recolectar papel. En este caso, el papel reciclado es demasiado caro en comparación con el papel nuevo. En cuanto el precio es menor a ese punto crítico, se pone en marcha el sistema de garantía; entonces se aplica un recargo sobre el papel nuevo para mantener el estímulo financiero de recolectar papel usado.

Debido a la recesión económica, se ha hundido la demanda de materiales de construcción, vidrio y metal reciclados. La separación de residuos es favorable para el medioambiente. Pero, ¿es también económicamente interesante? Es, ante todo, un negocio caprichoso.

Traducción: Mayte Alcaine. 

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Etiqueta: asbesto, Holanda, industria, medioambiente, papel, reciclaje, residuos

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