"Holanda debería permitir una forma leve de mutilación genital femenina". Es la propuesta del médico holandés Jannes Mulder, a la que expertos y políticos han reaccionado con indignación.
Lo que defiende Jannes Mulder es, en realidad, una nueva variante de la típica política de tolerancia del gobierno holandés. En la revista Contacto Médico, Mulder aboga por la autorización de una ablación femenina simbólica en forma de "inyección" en el tegumento que recubre el clítoris. Ello contribuiría, según él, a evitar que la gente recurriera a la forma común y más grave de ablación en la que se extirpan el clítoris y las vulvas e, incluso se cierra la vagina.
La ablación femenina está prohibida en Holanda desde 1993. A pesar de la prohibición, el Consejo Holandés de Salud Pública calcula que el ritual se lleva a cabo cada año en 50 niñas, la mayoría de origen somalí, egipcio y sudanés. La operación se efectúa frecuentemente durante las vacaciones en el país de origen, sin ningún tipo de supervisión médica.
Intervención simbólica
La prohibición de mutilación genital - anota Mulder en su artículo - no ha conllevado una disminución de ablaciones en Holanda. En lugar de una prohibición total sería mucho más útil reajustar la tradición y debilitar la actual sunna - forma más leve de la ablación - en una sunna light. Una intervención simbólica de este tipo podría encajar en la tradición, según la cual la ablación es signo de virginidad y castidad de una joven, mientras que se evitaría la mutilación. Otra ventaja más sería que la intervención se podría llevar a cabo bajo control médico.
La propuesta de Mulder ha logrado poco respaldo. Monica van Berkum de Pharos, un centro de conocimientos para la prevención y afrontamiento de la mutilación genital, considera inadmisible cualquier compromiso en el terreno de la mutilación genital. "Tanto a nivel nacional como internacional existe desde hace años un acuerdo sobre tolerancia cero contra la mutilación genital", afirma van Berkum en la página web de la organización. La "inyección" propuesta por Mulder lanzaría una señal completamente errónea en ese contexto. "La niña está bien como está", éste debe ser el mensaje, según Berkum.
Progresos
Van Berkun rebate la teoría de que la actual política de tolerancia cero no es efectiva. En los últimos años, se ha logrado hacer discutible el tema de las ablaciones en las comunidades de emigrantes en Holanda. "Cada vez hay más mujeres que se niegan a someter a sus hijas a la ablación genital. Estas mujeres se merecen nuestro apoyo, rechazando categóricamente cualquier forma de mutilación genital".
Marlies Bosch, de los Servicios Municipales de Sanidad opina que el plan de Mulder es poco realista. La posibilidad de practicar una ablación simbólica legal no conducirá, según ella, a la disminución del número de ablaciones ilegales. "Los hombres quieren ver en su noche de bodas una vagina cerrada".
Tambien los parlamentarios Khadija Arib, del partido laborista del PvdA y Fleur Agema del Pvv de extrema derecha han reaccionado con indignación a la propuesta de Mulder. Agema ha instado al secretario de estado de Sanidad, Jet, Bussemaker, del partido PvdA a "hablar seriamente" con el doctor Jannes Mulder.
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