Cada día es más difícil comprar un poco de marihuana en Holanda. La traba más reciente es el llamado "carné de hierba" introducido por las autoridades de la provincia de Limburgo, en el sur del país.
Así funciona
Para conseguir el carné es necesario convertirse en "miembro" de un cofeeshop, locales holandeses con permiso para vender drogas blandas. Después de pagar una inscripción, mostrar un documento de identidad y quedar registrado en un sistema computacional, el cliente obtiene su cédula.
Con su carné al día una persona puede comprar hasta 3 gramos diarios de marihuana: todos los locales están registrados en el mismo sistema, de manera que nadie podrá ir de un local a otro para conseguir una dosis más generosa.
Guerra al turismo de la droga
El sistema del carné tiene por objeto desalentar a los turistas de la droga. Países vecinos como Alemania, Bélgica o cercanos como Francia nunca han aprobado la tolerancia holandesa en relación con la marihuana, dado que burla sus propias legislaciones, mucho más estrictas.
Por su parte los residentes de las ciudades cercanas a las fronteras, en particular las localidades más pequeñas, están cansados de los miles de extranjeros que llegan con el solo propósito de comprar y consumir drogas.
Ciska Joldersma es diputada demócrata cristiana y aboga desde hace años por una política de drogas más restrictiva. "El carné me parece una buena idea. Aprobamos todo tipo de medidas que rebaje el flujo de turistas de la droga".
A las autoridades holandesas les preocupa también que, por definición, los coffeshops están relacionados con redes criminales. Esto porque se tolera la venta de pequeñas cantidades de cannabis, pero el tráfico a gran escala es delito. El dueño de un cofeeshop ofrece y vende en su mostrador pequeñas cantidades a sus clientes, mientras recibe grandes cantidades de manera ilegal por la puerta trasera.
La tolerancia en retirada
Para muchos, la introducción del "carné de hierba" es parte de una tendencia general hacia una menor tolerancia de las drogas blandas en Holanda. El uso del carné entrará en vigor el próximo año en Limburgo, como plan piloto, y es posible que en un plazo no muy largo se proponga para el resto del país.
Mark Joosemans, propietario del cofeeshop Easy Going de Maastricht, tiene su propia opinión.
"El gran punto a favor de este plan es que por primera vez se reconoce a nuestro sector. Es un avance en la legalización de los cofeeshops. Para que entremos totalmente en la legalidad es necesario terminar con la zona gris de nuestro negocio, cual es que "no puedo comprar pero sí puedo vender", que me parece una hipocresía. Cuando esto se resuelva, tendremos un sistema transparente y bonito", concluye Joosemans.
Dada la actual política tendiente a la restricción de las drogas blandas, no parece que el deseado sistema transparente del señor Joosemans vaya a ser una realidad, al menos en el corto plazo. Antes de eso cabría esperar que al coffeshop Easy Going entrara el primer ministro y encendiera un porro. Con carné o sin él.
| El sector de las drogas blandas en Holanda es de importancia. Actualmente hay más de 700 cofeeshops abiertos en todo el país, que dan trabajo a 4500 personas y generan ganancias anuales estimadas en 250 millones de euros. |
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Etiqueta: Drogas, Holanda, maria, Marihuana, porro
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