Venezuela decidió recortar, aunque muy levemente, los despachos de petróleo a Estados Unidos, para cumplir con la disminución de la oferta que acordó la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, con el fin de apuntalar los precios.
Si bien con anterioridad Caracas había decidido también terminar con los descuentos para el combustible de calefacción que entregaba a comunidades pobres en Estados Unidos, en menos de 48 horas revisó esa decisión y siguió adelante con el programa.
Las medidas pueden considerarse como señales de que la corporación estatal Petróleos de Venezuela, PDVSA, y el Gobierno venezolano, ajustarán en medio de la crisis la cooperación energética que ha sido un sello distintivo de la presidencia de Hugo Chávez.
Analistas petroleros como José Suárez Núñez creen que si programas hacia América del Norte pueden ser tocados, permanecerán en cambio los dirigidos al Caribe y América Latina.
A su juicio "es posible que Venezuela haga recortes o llegue a descartar el descuento de 40 por ciento con el que vende combustible de calefacción a comunidades con 200.000 familias en 23 Estados de la Unión Americana. Pero Petrocaribe es otra cosa, porque es parte de la política internacional e integracionista de este Gobierno. No creo que vaya a caer ese programa, ni otros que hay con Sudamérica".
También el ministro de Energía, Rafael Ramírez, había adelantado el criterio de que el programa de cooperación con los pequeños vecinos, Petrocaribe, no sufrirá pues los descuentos a esos países se guían por una tabla vinculada a los precios internacionales del crudo.
Sin embargo, al recortar las divisas que entrega a los venezolanos que viajan al exterior, el Gobierno da señales de que se tomarán medidas de ajuste en los meses por venir que afectarán a PDVSA, aun si el precio del petróleo se estabiliza entre 70 y 80 dólares por barril, como quiere su ministro de Finanzas, Alí Rodríguez.
De los 189.000 barriles diarios de crudo que Venezuela deja de producir para cumplir las reglas de la OPEP, 166.000 tenían como destino Estados Unidos. Sin embargo, 90.000 de esos barriles provenían de un campo cerrado parcialmente desde el año pasado, porque alimentaba una refinería en Chalmette, Louisiana, que es parcialmente propiedad de la corporación Exxon, con la que Caracas está en litigio por indemnizaciones debidas.
Venezuela sostiene que su producción queda en 3.011.000 barriles por día, aunque fuentes de países industrializados, como la Agencia Internacional de Energía, aseguran que este país no produce más de 2,400.000 unidades.
Entre el consumo interno y el petróleo que se vende a los vecinos en condiciones blandas - la mitad de la factura es un crédito a 25 años - se consume casi un millón de barriles diarios. En consecuencia, la exportación comercial propiamente dicha es de 1.400.000, ó 2 millones de unidades, según la fuente que se acepte. Y la mayor parte va a Estados Unidos.
En el 2008, los ingresos venezolanos por exportaciones petroleras bordearon los 60.000 millones de dólares, con un precio promedio de venta por barril de 88 dólares, mientras que las exportaciones distintas al petróleo trajeron sólo 2.500 millones de dólares. Actualmente, el barril de crudo venezolano se vende a entre 30 y 40 dólares. De mantenerse a este nivel a lo largo de 2009, el país recibiría menos de la mitad de las divisas que tuvo el año pasado.
En una de sus expresiones de voluntad, el presidente Chávez dijo que aun si el petróleo cae a cero dólares, se sostendrá la revolución que lidera. Sin llegar a esos extremos, sin embargo, crecen las señales de que vendrán ajustes en distintas áreas del negocio petrolero y de que un blanco permanente de ellos es Estados Unidos, nación que, por otra parte, es el principal socio comercial de Venezuela, con un intercambio anual de casi 50.000 millones de dólares.
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Etiqueta: Caracas, crudo, Estados Unidos, Hugo Chávez, OPEP, PDVSA, petróleo, Venezuela
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