Hemos entrado en los descuentos. Para finales de febrero o a más tardar a inicios de marzo de este nuevo año, se espera la sentencia en el juicio por delitos muy graves contra los Derechos Humanos presuntamente cometidos por el ex presidente Alberto Fujimori.
La sentencia en este caso nos permitirá saber si el ex mandatario es responsable de la instalación de una política antisubversiva que implicó desarrollar una guerra sucia que conllevó un sinnúmero de atrocidades emprendidas por agentes del Estado, siendo dos las más emblemáticas y las que han sido motivo del seguimiento de esta causa judicial.
La primera causa es el asesinato de 15 personas en una fiesta popular pro fondos, evento que el Perú suele denominarse pollada, en la zona de Barrios Altos, a cinco minutos de Palacio de Gobierno. Allí, una unidad paramilitar de oficiales en actividad ingresó al solar disparando a los concurrentes a diestra y siniestra. Algunos de ellos eran sospechosos de pertenecer a la organización maoísta que le declaró la guerra al Perú desde 1980, Sendero Luminoso.
La segunda es el secuestro y el asesinato de 9 estudiantes y un profesor, ocurrido en la mitad de la noche en los dormitorios de una universidad estatal, por militares en actividad, para ser luego llevados a un descampado donde, tras asesinarlos a balazos, les rociaron cal, prendieron sus cuerpos y los enterraron en un paraje agreste y alejado de Lima.
Hay una tercera causa, importante también, pero menos luctuosa que las anteriores. Está signada por el secuestro a un empresario y a un periodista en las jornadas siguientes al golpe de Estado perpetrado por el presidente de origen japonés. Con los días, ambos recuperaron su libertad.
El juicio, que comenzó en diciembre del 2007, ha constado de más de 135 jornadas judiciales, testigos, alegatos, pruebas, peritos en la materia, testimonios. Todo esto ha sido televisado en buena parte, lo que ha hecho que los peruanos siguiéramos con atención un proceso impecable en lo procedimental y que ha revelado lo farragoso y complejo que puede ser un juicio penal en el sistema judicial peruano.
En las próximas audiencias se llevará a cabo la consolidación de las hipótesis de la fiscalía, luego vendrán los alegatos de la parte civil y con posterioridad los de la defensa
Es sin duda un juicio que ha dividido a la opinión pública y cuyas consecuencias se desconocen, pero que nos permiten intuir un par de hipótesis: una sentencia de culpabilidad enviará a Fujimori a la cárcel los próximos 30 años. Sus seguidores, que son muchos y con capacidad de movilización, podrían desde las calles poner en duda y objetar este proceso. Con violencia, por supuesto.
La otra posibilidad es la absolución, lo que devolvería a Fujimori al terreno político en olor de multitudes, lo que sin duda lo convertiría en un candidato de fuerza para las elecciones del 2011, más aún cuando Fujimori es recordado por muchos como el Presidente que acabo con el terrorismo, afirmación por demás objetable, pero que en los sectores más populares está muy arraigada.
Pero hay figuras intermedias complejas en caso que Fujimori sea declarado culpable. Una opción es el indulto por parte del presidente Alan García, basado en la alianza entre el APRA y el fujimorismo durante todo este quinquenio, lo que para algunos analistas se ha venido a denominar, el pacto por la impunidad.
La otra opción posible en el escenario de la culpabilidad del ex presidente Fujimori, es que su hija, Congresista de la República, con gran acogida entre los sectores que acompañaron a su padre, decida lanzarse a la presidencia en el 2011. De salir elegida casi con seguridad, el primer decreto que firmaría sería el indulto de su padre.
Lo largo y tedioso del proceso ha hecho que muchos peruanos no hayan querido seguirlo con demasiado interés. Sin embargo, es importante destacar que, en el Perú, es la primera vez que se juzga a un ex jefe de Estado. Es un proceso llevado por tribunales nacionales que acusan un ministerio público y juzgan un poder judicial peruanos, y han demostrado hasta el momento un impecable trabajo jurisdiccional.
En el Perú de la impunidad, una sentencia condenatoria a Alberto Fujimori, en el caso de que la Sala Suprema encuentre responsabilidades, significaría un gran paso adelante en la lucha ciudadana contra al arbitrariedad y la impunidad desde el poder.
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Etiqueta: Alberto Fujimori, derechos humanos, impunidad, juicio, Lima, Perú, Sendero Luminoso
