En Medellín las aguas están agitadas: la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, OEA, se ve salpicada por el conflicto que mantienen Ecuador y Colombia. La 38 Asamblea General de la OEA coincide con el 60 aniversario del organismo, en momentos en que Ecuador y Colombia no logran superar la crisis desatada a raíz de la liquidación del número dos de las FARC, Raúl Reyes, muerto en territorio ecuatoriano por fuego del ejército colombiano.
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José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, se encargó de forma inmediata de reconocer que en esta asamblea no cabe la posibilidad de que Quito y Bogotá normalicen sus relaciones. "No es aun el momento de lograrlo", reconoce el secretario general.
En las próximas horas se espera que Insulza exponga la mediación hasta ahora adelantada por la OEA en el conflicto entre Colombia y Ecuador. Será un informe que se presentará a los 34 países participantes en la Asamblea.
Previo al inicio de la cita en Medellín, el presidente Álvaro Uribe pronunció un discurso en el que decía que "Colombia quiere armonía con los países hermanos y vecinos a los que invitó a formar una gran alianza para derrotar el terrorismo".
Uribe continúa justificando el operativo militar que dio muerte a Raúl Reyes. De acuerdo a las autoridades colombianas, la información encontrada en los computadores del número dos de las FARC compromete a Quito y Caracas de forma directa con las FARC.
Pero Quito no cree en este información. María Isabel Salvador, canciller ecuatoriana, responde: "Ecuador ha pedido a la OEA que investigue toda la información hallada en los computadores de Raúl Reyes".
Está por verse si Insulza logra que la OEA habilite una solución viable al cara a cara entre Ecuador y Colombia. A lo largo de los últimos 60 años, la OEA ha logrado conquistas importantes en el terreno de la mediación y entendimiento entre los países latinoamericanos.
Sin embargo, la organización arrastra pesadas capas producto de su historia y una credibilidad cada vez más cuestionada por la influencia que tiene Washington sobre la misma.
En este contexto, su nombre está en la balanza y su rol mediador es determinante para evitar una escalada entre Colombia y Ecuador, con Venezuela en el camerino de espera.
*Susana Gratius, investigadora de FRIDE, la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Dialógo Exterior, Madrid, España.
Etiqueta: Colombia, Ecuador, Insulza, Medellín, OEA, Reyes, Salvador, Uribe, Venezuela
