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Profesionalización de la lucha contra el hambre

Buenos Aires-Carolina Gil Posse

26-06-2008

Días después de la celebración de la Cumbre de la FAO en Roma, en donde se debatió acerca de la crisis alimentaria mundial, visitamos el Centro y conversamos con su director, el médico veterinario Juan Carr, egresado de esa casa de estudios. Carr es uno de los fundadores de la Red Solidaria, una de las asociaciones del tercer sector más reconocidas de Argentina, y ha sido nominado al Premio Nobel de la Paz en dos ocasiones.

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Ilustración del Programa Mundial de Alimentos. Naciones Unidas.
"En el mundo, una de cada tres personas no puede producir su comida ni comprar la comida que consume. Y en Argentina, de cada cinco personas, en este momento hay una que no puede comprar los alimentos que consume. En cuanto a América Latina, podemos decir que un 40 % o un 50 % de las personas no puede comprar sus alimentos. Nosotros, veterinarios, agrónomos, médicos, fuimos formados para producir mejores cerdos, mejores gallinas, mejores caballos, mejores vacas, y eso está bien. Pero en general, nuestro trabajo está dirigido a atender las necesidades de gente como yo, que puedo comprar lo que consumo. En estos tiempos, nos encantaría abrir, con la complejidad del momento, una nueva mirada, una proyección distinta, eso que nosotros llamamos profesionalizar la lucha contra el hambre", asegura Carr.

"A los desprotegidos de Argentina y de América Latina, circunstancialmente se los atiende mediante la solidaridad o algún plan social, lo cual está bien. En Argentina, los pobres, que en este momento son 7 millones de personas en un país de 40 millones, reciben asistencia circunstancial. Pero nos parece que, desde la producción de alimentos para los que no los pueden comprar, hay que abrir un nuevo capítulo que tiene que ver con profesionalizar esa lucha. Nuestra obsesión obviamente es el hambre. Antes era mucho más simple el mecanismo: era ver quién tenía hambre y qué darle de comer. Ahora estamos viendo cómo se aborda un tema que antes era un poco más simple, terrible pero simple, y que ahora tiene tanta complejidad", agrega.

Capacitación para profesionales
Si bien las carreras de ciencias veterinarias y agronomía forman profesionales que se dedicarán a mejorar la producción de alimentos, en esta facultad creen que la orientación académica no apunta a pensar soluciones para quienes quedan marginados del sistema. Es por eso que este programa busca capacitar profesionales de distintas áreas para que trabajen en la producción de alimentos con el objetivo de combatir el hambre. Las áreas de trabajo son diversas: desde el desarrollo de la agricultura y la producción de frutas y verduras, hasta el trabajo social con los sectores más desprotegidos. Según estudios de este Centro, una huerta de 100 metros cuadrados y cinco gallinas proporcionan el 70 por ciento de la alimentación diaria que necesita una familia.

El Centro se plantea ser formador de formadores. ¿Cómo se lleva adelante en la práctica esta idea de transmisión del conocimiento? Lo explica Juan Carr, director del Centro: "No hay nada nuevo para inventar en lo técnico. Cómo seis gallinas se le entregan a una familia, cómo le explicás el valor del huevo, cómo se crían esas gallinas durante tres años, cómo se realiza una postura, cómo si tenés abundante maíz podés agregar fibra... En este sentido, nos encantaría poder inventar algo, pero no hay nada nuevo por inventar. Pero en la práctica, tenemos situaciones diferentes. Alguien te dice: ‘Aquí hemos detectados tres desnutridos en un comedor'. ¿Qué es lo que hacemos entonces? Primero localizamos a una maestra, un rabino, un pastor, un intendente, alguien que ya tenga una capacidad organizativa y, sobre todo, que conozca la importancia del valor del esfuerzo. Después, en el patio de un colegio, en un terreno baldío, en el fondo de un templo evangélico, de una comunidad judía o de un hospital, lo primero que hacemos es lo que llamamos una gran pesada: muchos voluntarios -actores, actrices, payasos, comunicadores- van a hacer ruido durante todo un sábado. Invitamos a todas las madres con sus hijos y ahí los pesamos, los medimos, hacemos comparaciones entre el peso y la talla, y realmente determinamos si existen casos de desnutrición infantil".

Luego de obtener esos resultados, los profesionales del Centro de Desarrollo Comunitario ponen en marcha otras acciones. "En Argentina, es habitual encontrar que, en un comedor popular, uno o hasta dos niños están por debajo del peso respecto de su edad. Eso es desnutrición. Entonces, ahí llega el turno del trabajo que las médicas, los sociólogos, los psicólogos, los terapeutas realizan con las madres. Y ahí aparecen otros temas, como la violencia o el abandono. Realizamos un taller con las madres, en donde empieza a hablarse de cocina, y tratamos de volver a establecer el vínculo entre la madre y el hijo que, en general, fue golpeado por la circunstancia. Porque una vez que madre e hijo se acercan, en general los perfiles nutricionales mejoran", cuenta Juan Carr.

Finalmente, se les enseña a montar una huerta comunitaria. "Nosotros sabemos, desde lo teórico, cómo una proteína que está en el suelo pasa a la raíz de la planta, después va al tallo, luego a la hoja, la come un animal y el animal lo conserva en su músculo, y del músculo llega, si podemos, hasta el cerebro de un chico desnutrido. Ese camino que describo es puramente académico, puramente profesional. Sin embargo, no todos los profesionales están tan cerca de lograrlo en la práctica", reconoce el director del Centro.

Más allá de las necesidades urgentes
En el mes de mayo, el Centro de Desarrollo Comunitario de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires organizó el Primer Seminario sobre el Hambre en Argentina. Durante dos días, profesionales y académicos de las ciencias médicas, veterinarias y agrónomas intercambiaron ideas acerca de cómo combatir la desnutrición y presentaron propuestas para garantizar la seguridad alimentaria. Además, compartieron sus experiencias de organización y gestión del trabajo solidario para combatir el hambre. Los organizadores vislumbran nuevos horizontes: esperan que, algún día, puedan crear una carrera universitaria integradora que forme profesionales para luchar contra el hambre.
Mientras tanto, los integrantes del Centro de Desarrollo Comunitario no sólo se proponen atender las necesidades más urgentes. Aunque brindan ayuda alimentaria en situaciones críticas, quieren enseñarles a los sectores más vulnerables a producir alimentos. Lo explica Adriana Noacco, médica veterinaria y colaboradora del Centro: "En un lugar en donde no hay agua potable, en donde no se pueden generar alimentos, el problema básico y primordial no es la educación sino la supervivencia. Pero el concepto de la generación del trabajo, del conocimiento y de la educación son herramientas fundamentales para esta lucha".

Foro electrónico de profesionales contra el hambre
Mientras imaginan proyectos a largo plazo, en el Centro quieren conocer de qué manera se está combatiendo el hambre en distintas comunidades de América Latina y del mundo. Para poder intercambiar experiencias exitosas en la producción de alimentos, decidieron crear un foro electrónico que facilite el contacto entre profesionales y voluntarios de todo el mundo. "Ésta es una herramienta sumamente moderna que está al alcance de cualquier persona que quiera ayudar al otro. Con una hora de navegación en Internet, nosotros podemos comunicar personas que sean de referencia en distintos temas. Aunque estemos lejos del problema, podemos aportar a la solución. No sólo nosotros como facultad, sino cualquiera que esté en la red y que quiera ayudar transmitiendo conocimientos. Ésa es la idea principal: conectar problemas actuales con soluciones posibles. Conectar gente real con problemas reales. Y además, poder conocer qué están haciendo las distintas organizaciones", explica Adriana Noacco, colaboradora del Centro y encargada del Foro.

Mapa del hambre en Argetina
Finalmente, el Centro de Desarrollo Comunitario de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires está trabajando en un proyecto ambicioso: la confección del Mapa del Hambre en Argentina. Según explica su director, esto responde a una necesidad concreta: saber quiénes son y dónde viven los que sufren hambre. "Hacer visible lo invisible", asegura Juan Carr. Y agrega: "Porque la Argentina quiere combatir el hambre, pero ni siquiera saber dónde están los hambrientos. Es curioso: Coca-Cola sabe dónde estamos y qué gustos tenemos, Marlboro también lo sabe, los políticos saben a quién votamos y a quién vamos a votar. Pero nadie sabe nada de los más pobres porque a nadie le interesa. Los hambrientos son olvidados: no se los mira, no se les presta atención y participan circunstancialmente de los procesos democráticos. Por encima de todas las cosas, lo que América Latina tiene que mejorar es la calidad institucional. Porque en donde hay instituciones sólidas y serias, no hay hambre".

Centro de Desarrollo Comunitario de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires: www.fvet.uba.ar
Foro de Profesionales Contra el Hambre: www.fvet.uba.ar/bb/index.php

Etiqueta: Adriana Noacco, alimentos, Buenos Aires, Centro de Desarrollo Comunitario de la Facultad de Ciencias Veterinarias, crisis alimentaria, desnutrición, FAO, hambre, Juan Carr, Red Solidaria

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